Los estereotipos que nos condicionan

Los estereotipos son una de las formas más sutiles y devastadoras de bloqueo del talento — y el talent coaching los trabaja de frente. Uno de los más extendidos es el estereotipo de género: ser mujer en el entorno profesional sigue significando, con demasiada frecuencia, cobrar menos, promocionar menos, ser escuchada menos y respetada menos que los compañeros varones. Pero el coaching de talento no solo trabaja las trampas que el entorno tiende — trabaja también las que una misma se pone sin ser consciente de ello: el autosabotaje silencioso que lleva a no pedir lo que se merece, a no ocupar el espacio que corresponde, a minimizarse antes de que lo hagan los demás. Reconocer esos patrones es el primer paso para desactivarlos.

El segundo estereotipo que trabajamos en las sesiones de talent coaching es el de la juventud: como eres joven, se asume que puedes trabajar más, cobrar menos y ser prescindible. El entorno lo aprovecha para mantenerte estancado, y tú, sin darte cuenta, colaboras — perdiendo tiempo, mirando el teléfono, evitando el conflicto, dejando pasar oportunidades — en una forma de autosabotaje y arrinconamiento que te aleja de tu propio valor.

En las sesiones de talent coaching trabajamos exactamente eso: cómo identificar y superar las pantallas de minusvaloración externa — las que impone el entorno — e interna — las que tú mismo construyes sin querer —, para aprender a hacerte valer, a ocupar tu lugar y a avanzar desde el respeto que empieza por uno mismo.

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