¿Quién no ha vivido una discusión interminable sobre quién dijo algo primero, quién tenía razón antes, quién anticipó lo que iba a pasar?
La necesidad de tener razón es una de las trampas más universales y más costosas de la condición humana. Es también una de las que más daño hace en silencio.
Tener razón impide trabajar en equipo, impide la comunicación ¿Cómo tener una conversación con una persona que siempre tiene razón y que se pone tensa o a chillar cuando discrepas? ¿qué margen de intercambio de ideas tienes en ese caso?
La cuestión no es que la gente tenga o no tenga razón. Casi siempre todos la tienen, en parte. Cada persona discurre por su propio carril de percepción, construido desde su historia, su momento vital, su manera de interpretar los hechos y el ángulo desde el que los ha vivido. Dos personas pueden observar la misma situación, sacar conclusiones opuestas y tener razón las dos simultáneamente. Sin embargo, enzarzarse en una batalla sin salida donde ninguna cede, ninguna convence y ninguna sale ganando.
Tener razón
Tener razón ¿sirve?
Esa es la gran paradoja de las discusiones basadas en la razón: nadie impone su verdad, ni por la lógica ni por la fuerza ni por el agotamiento del otro. Las discusiones más intensas son también las más estériles. Generan calor pero no luz, movimiento pero no avance, y dejan un rastro de distancia y resentimiento entre padres e hijos, parejas, amigos, hermanos, compañeros de trabajo.
Inteligencia relacional
El coaching trabaja precisamente esta dinámica desde la raíz. El coaching enseña algo que parece sencillo pero que transforma las relaciones por completo. Que la razón, la objetividad, la verdad, son muy relativas, que el punto de vista del otro no anula el tuyo y que renunciar a imponer la propia razón no es perder. Con esta estrategia se gana en inteligencia relacional, en paz y en eficacia.
Salir de una situación sin necesidad de dar ni tener la razón es una habilidad que se aprende, y es una de las más liberadoras que existen. Este es otro de los efectos colaterales poderosos que notarás en el proceso de nuestras sesiones de talent coaching. Notarás cómo las relaciones interpersonales se pacifican, cómo los ambientes se vuelven más livianos. Notarás cómo dejas de gastar energía en batallas que nunca llevan a ningún sitio — para invertirla en lo que de verdad importa.
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