Coaching indirecto. Hacer avanzar a tus hijos

PROGRAMA DE COACHING

Coaching indirecto: haz avanzar a tus hijos

Un proceso de coaching individual con Matilde Alonso para madres y padres que quieren reelaborar su relación con sus hijos adultos, comunicarse mejor y recuperar su influencia sin imponer.

Si este programa se llama indirecto es porque, muy a menudo, los padres que vienen a mí piensan que quienes deberían hablar son sus hijos. Pero son ellos, muchas veces las madres, quienes están en la sesión. Y es ahí, trabajando con quien sí quiere cambiar, donde se abre el camino para hacer poner conectar, reconectar o hacer avanzar a los hijos.

Hay una conversación que casi nadie tiene y que casi todo el mundo necesita. La relación entre padres e hijos no termina cuando los hijos se hacen adultos: se transforma. Y esa transformación, si no se acompaña con consciencia y con herramientas, genera uno de los sufrimientos más silenciosos y más extendidos que existen. El coaching indirecto facilita la comunicación con tus hijos para hablar con ellos y para que sigan avanzando.

Madre e hija adulta conversando con cercanía, imagen del coaching indirecto para padres, hijas, hijos

Los hijos se quejan de ser tratados como niños, de sentirse ninguneados, de no ser escuchados, de cargar con la sensación de que sus padres no se hacen cargo de su realidad.

Los padres, por su parte, sienten que han dado todo (a veces literalmente todo: un techo, comida, tiempo, dinero, soluciones anticipadas a problemas que sus hijos ni siquiera habían llegado a vivir) y reciben a cambio poco reconocimiento y mucha distancia.

Cómo ponerse en su lugar

Todos tienen razón. Y precisamente por eso el conflicto no tiene salida fácil. Parece que cuando los hijos crecen, el manual de instrucciones desaparece. De repente padres e hijos se encuentran frente a frente sin saber cómo relacionarse en este nuevo territorio.

Cómo pongo en marcha el talento

Este programa tiene otra dimensión igualmente importante y muy silenciada: la de los hijos formados, a veces muy formados, que no arrancan. ¿Qué está pasando?

Jóvenes muy preparados, a menudo con formación superior, con máster, idiomas, todo lo que se supone que hay que tener, y que sin embargo parecen estancados, no encuentran su camino, y no convierten todo ese potencial en una trayectoria real. No es falta de capacidad ni flojera.

A menudo los hijos han recibido mucha ayuda: los padres se anticipan a cualquier obstáculo y resuelven los problemas por ellos. ¿Cómo hacer la transición hacia hijos más autónomos y resolutivos?

¿Cómo ayudar sin que el intento de acercamiento se convierta en un muro, en un reproche, en una nueva distancia?

No cortar el vínculo: más comunicación, no menos

Aquí es donde la relación transformada que trabajamos en el coaching indirecto se convierte en una palanca extraordinaria: unos padres que han reelaborado su manera de relacionarse con sus hijos adultos, que han aprendido a comunicarse sin imponer, a acompañar sin invadir y a escuchar sin juzgar, tienen una capacidad real de ayudar a desbloquear la relación y el talento dormido, no desde la autoridad ni desde la presión, sino desde una nueva complicidad construida con verdad y con afecto.

Casos reales: cuando la relación y el talento vuelven

Una madre llegó al proceso con una relación con su hijo llena de desaires y de cosas nunca dichas, un fondo de silencios que él había detectado y que no le perdonaba. No fue fácil. Requirió paciencia, tiempo y energía. Pero la relación volvió con el coaching!

En otro caso, una hija se había separado de todo: de la familia, de los estudios, de cualquier proyecto. Parecía una pérdida sin remedio. El proceso fue largo, pero el vínculo se reconstruyó y con él volvió también el talento: encontró su camino y lo está viviendo.

El coaching indirecto no promete milagros ni plazos. Promete un trabajo real, con quien sí quiere cambiar, para abrir una puerta que parecía cerrada a cal y canto.

El impulso que viene de uno mismo

A veces el impulso que una hija o hijo necesitan viene de unos padres que por fin han aprendido a estar de otra manera. Ese es también el regalo que este programa puede hacer a toda la familia.

El coaching indirecto nace exactamente de la necesidad de tener un espacio de trabajo personal para madres y padres que quieren reelaborar su relación con sus hijos adultos. La relación no ha terminado: ha cambiado, y con el acompañamiento adecuado puede ser el inicio de esa nueva relación. Donde ya no habían palabras, vuelven a instalarse. Donde ya no había complicidad, vuelve a resurgir.

¿Quieres reconstruir la relación con tus hijos adultos?

Si esto resuena contigo, escríbeme. Merece la pena.

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