Soft skills o habilidades blandas, las que deciden tu carrera

Tiempo de lectura: 4 minutos

Coaching para conseguir habilidades Soft Skills

Las soft skills (o habilidades blandas) son las competencias personales y sociales que determinan cómo te comunicas, cómo te relacionas y cómo te adaptas en el trabajo. Las empresas las buscan con urgencia y la verdad es que no las encuentran. Lo saben, aunque no siempre lo digan con claridad: el gran déficit del mercado laboral actual no es técnico, es humano. Las organizaciones buscan con urgencia profesionales que sepan comunicarse con eficacia, trabajar en equipo sin fricciones, adaptarse al cambio sin bloquearse, resolver conflictos sin escalarlos y liderar sin imponer. Buscan, en definitiva, personas con soft skills sólidas y no las encuentran.

Las empresas valoran las personas que tienen habilidades Soft Skills pero no encuentran este perfil fácilmente.

Las habilidades más buscadas

Las habilidades blandas son hoy el activo profesional más valorado y, paradójicamente, el menos desarrollado: ninguna universidad las enseña de forma sistemática, ningún máster las certifica con garantías, y sin embargo son las que determinan quién asciende, quién retiene su puesto y quién construye una carrera con verdadero recorrido.

Entre las más demandadas por las empresas destacan la inteligencia emocional, la comunicación asertiva, la empatía, la escucha activa, la capacidad de liderazgo, la resiliencia, la gestión del conflicto, el trabajo en equipo, la proactividad, la creatividad aplicada, la adaptabilidad y una presencia verbal y no verbal que transmita confianza y credibilidad.

Medir y entrenar

Hay ahora mismo una industria entera dedicada a medir estas competencias. Plataformas que evalúan a los candidatos en cinco minutos, generan un informe y lo entregan a la empresa y también a la persona evaluada. Millones de pruebas al año, con buena tecnología detrás. Medir está resuelto.

Lo que queda abierto es el paso siguiente. Miles de profesionales reciben cada año un documento que les dice en qué competencias flojean, y ahí termina el acompañamiento. La información está, falta qué hacer con ella.

Saber que te cuesta sostener una conversación difícil es un buen punto de partida, pero sostenerla se aprende sosteniéndolas, con alguien que te devuelva lo que hiciste y lo que podrías hacer distinto. Entre el diagnóstico y el cambio hay un trabajo que ningún test puede hacer por ti, y es justo ese el que hacemos en sesión.

Integrar las Soft Skills en las sesiones de coaching

No son cualidades con las que se nace ni rasgos de personalidad inamovibles: son competencias que se aprenden, se entrenan y se consolidan con el acompañamiento adecuado. Y es exactamente eso lo que trabajamos en las sesiones de Talent coaching, una por una, aplicadas a tu realidad profesional concreta, con resultados medibles desde las primeras semanas.

¿Estás dejando dinero encima de la mesa por carecer de estas habilidades? ¿Ves cómo otras personas tienen más facilidad para relacionarse o promocionarse que tú? Las soft skills se aprenden  y el coaching es la herramienta más eficaz para desarrollarlas.

Cuatro competencias y dónde se entrenan

Las habilidades blandas suenan abstractas hasta que aparecen en una escena concreta. Estas cuatro son las que más veces llegan a sesión, y cada una tiene su propio terreno de trabajo.

Hablar en público sin desaparecer

Sabes de lo tuyo, pero cuando te toca exponer delante de doce personas la voz se te queda pequeña y acabas resumiendo en dos minutos lo que merecía diez. El contenido lo tienes en tu cabeza pero hablar y presentarlo es otra cosa, es una habilidad y se entrena.

Conversaciones difíciles que se aplazan

Hay algo que llevas semanas queriendo decirle a alguien y cada día encuentras un motivo razonable para dejarlo. Mientras tanto la situación se enquista y el día que sale, sale mal. Abordar el conflicto a tiempo y en buenos términos se aprende.

Dirigir a personas que antes eran iguales

Te promocionan y de pronto tienes que pedir cuentas a quien ayer era tu compañera de café. Muchas personas resuelven eso volviéndose duras o desapareciendo, y hay un camino intermedio que se puede construir.

Pedir lo que vale tu trabajo

Llega el momento de hablar de condiciones y aceptas la primera cifra, o directamente no abres la conversación. Negociar no es imponerse, es saber preparar, sostener el silencio y conocer tu margen antes de sentarte.

Aprender estas habilidades y competencias

Las habilidades blandas se aprenden, y esa es la noticia buena. No son un rasgo de carácter que unos traen de fábrica y otros no. Son competencias, y como cualquier competencia mejoran con método y con alguien que te acompañe mientras las practicas.

Pasamos años estudiando una carrera, a veces un máster, y en ese recorrido nadie dedica una hora a enseñarnos a sostener una conversación incómoda, a decir que no sin romper la relación o a hablar delante de un grupo con la voz entera. Llegamos al trabajo y resulta que es justo eso lo que separa a unos profesionales de otros. Buenas noticias: puedes empezar cuando quieras a aprenderlas.

Cuatro preguntas para saber por dónde empezar

No hace falta un test de personalidad para saber dónde está tu punto ciego. Basta con recordar situaciones concretas de los últimos meses. Responde a estas cuatro con lo que pasó de verdad, no con lo que te habría gustado que pasara.

  • En la última reunión importante ¿Dijiste lo que pensabas o te lo callaste y lo comentaste luego en el pasillo?
  • ¿Hay ahora mismo una conversación que llevas más de un mes aplazando con alguien de tu trabajo?
  • Cuando alguien de tu equipo hace algo mal ¿Se lo dices esa misma semana o esperas a que se repita varias veces?
  • En tu última negociación de condiciones ¿Pediste una cifra propia o aceptaste la primera que te pusieron delante?

Cada una de estas preguntas apunta a una de las cuatro competencias de arriba. La que te haya incomodado más al leerla suele ser la que conviene trabajar primero.

Si has reconocido alguna de estas cuatro escenas como tuya, cuéntamelo y vemos por dónde empezar.

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